Las plataformas LMS, o sistemas de gestión del aprendizaje, han pasado de ser una novedad tecnológica a convertirse en una herramienta estratégica para empresas de todos los tamaños.
Abres Instagram y ves una historia con un vestido que te encanta. Pasas a TikTok y alguien enseña el mismo modelo con otro color. En WhatsApp, una amiga te dice que se lo ha comprado y le queda genial.
La moda está en constante movimiento, pero no siempre ese ritmo acompaña a las decisiones que se toman dentro de una marca. Innovar no es solo crear una colección nueva.
Elegir la plataforma de e-learning adecuada no es una decisión técnica, sino una decisión de negocio. Porque no se trata solo de subir contenidos o gestionar inscripciones.
No todo el contenido que produce una marca tiene el mismo propósito, ni busca el mismo efecto. Algunas veces, se trata de emocionar y dejar huella. Otras, de ser útiles, resolver dudas y construir confianza.
Vender cursos online dejó de ser cosa de grandes academias. Cada vez más marcas, profesionales y centros educativos apuestan por crear formación propia como una vía de ingresos sostenibles y escalables.